Leer, no leer, escribir y no escribir

Padezco ansiedad cuando no puedo leer todo lo que quiero, pero cuando no leo, creo que estoy leyendo también. No leo, pero leo. Pienso en lo que he leído, busco fragmentos, reseñas sobre lo que deseo leer, comentarios. Es para estar algo más cerca de esa lectura que aún no puede llegar. Que lo sepan: no escribo si no leo, porque el escribir es siempre una consecuencia del leer (y entonces no puedo parar de hacerlo, la escritura se desata con la buena lectura) pero resulta que si no leo también estoy escribiendo: estoy no-escribiendo igual que estoy no-leyendo. Aparte de leer y no-leer, y de escribir y no-escribir, me enfado con la vida y con mi tiempo y mi forma de hacer las cosas por no ser capaz de hallar más horas para esto, que se me antoja la más importante de todas las actividades, quehaceres, tareas, necesidades, o como se llamen.

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2 comentarios en “Leer, no leer, escribir y no escribir

  1. Pues a ver si te pasa como a un personaje, creado por un escritor cuyo IV centenario celebramos estos días, que tanto se enfrascó en la lectura que “del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”.
    Bromas, aparte. Yo creo (permíteme un crítica por esta vez) que a tu ansiedad por leer le falta algo: no es solo cuestión de leer sino de elegir bien lo que se lee, de aprender (discere usque in infinitum).

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