Por y para

En la vida de toda persona el por es un timón, el para una carga. Por es ilusión, para el compañero del gato pobre, el ancla que te deja los pies fríos. Por es un amigo, para un amor que no llega. Os aviso, navegantes, que los objetivos, los para, van creciendo en la vida de uno como las flores de un prado silvestre, pero ensombrecen cualquier tarea a la que el ser humano se dedica. No hagáis vuestras mayores aficiones para algo sino por algo (por placer, a ser posible, pero también por amor, o por curiosidad, o por simple apetencia). No hagáis las cosas para, pues unido a los para suele venir el verbo «conseguir», madre de todas las frustraciones. Toda la existencia humana está fundada sobre este equívoco linguístico, sobre este malentendido. El para, quizás, nunca debería haber existido. Pero ahí está, medrando sobre nuestros cuerpos invernales, poseídos por los objetivos en lugar de por motivaciones. Mas se puede volver a ser artesano de lo propio. Se puede, pero uno se siente encogido, indefenso, sin metas, al principio. Sólo después se comprende que se ha sido prisionero de un carnaval de lo absurdo, una comparsa de lo falaz. Se descubre que los por siguen ahí, disponibles. Entonces uno  encuentra la paz del artesano; y se siente sonreír.

Aviso: estoy en plena tarea de escribir la cuarta novela de la saga que publico el próximo octubre, zambullida de lleno en los por. Puede que esta entrada se haya visto influenciada por esto.

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2 comentarios en “Por y para

  1. Bajo veste literaria formulas una reflexión que, si escarbas un poco, es pura filosofía. Y filosófico va ser mi comentario. ¿Qué nos mueve a realizar nuestros deseos más íntimos (escribir una novela, pasear por el monte, orar a Dios en nuestro corazón…) un “por”, es decir, una causa, o más bien la voluntad de alcanzar un objetivo, unos fines, es decir, un “para”? Concluyes que lo decisivo es el “por”. ¿No crees que, si analizamos tanto las causas como los fines que nos mueven, las respuestas pueden ser variadas?

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  2. El problema con los “para” es que lidian con el mundo y los otros, y por tanto están abocados en la gran mayoría de ocasiones a lo que se entiende por fracaso (concepto que da para otra entrada, porque en algún sentido me parece que ni el fracaso ni el éxito existen como tal). Yo prefiero por eso centrarme en el “por”, en la causa, como bien dices, y mantenerme a una prudente distancia emocional de los “para”. ¿Quizá en el “por” está la emoción y en el “para” la razón? ¿Tú que piensas?

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