Carpe diem

Un día se vacía tan rápido como un vaso de agua. Basta sentarse al ordenador,  coger el teléfono, leer las noticias, y así continuar con lo de siempre. Lo de siempre. La rutina amortaja, pero también acoge, y el día puede esfumarse de tu vida con una urgencia de hospital. Sentarse al ordenador, coger el teléfono, leer las noticias… hacer todo eso pero meter los ojos hacia dentro y recuperar los dientes caídos de la infancia, aprovechar así el presente, es ser un grano que desafía a las constelaciones, convertir tu mente en un refugio con  ventanas bien grandes por las que empaparse del mundo y de no sé qué avatares desconocidos.

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