Lectores de huecos

La lectura, como cualquier costumbre meramente humana, revela el carácter social. El siglo XIX dio lectores en voz alta; se reunían para poner en práctica el arte de leer, y por tanto el de escuchar. En el XVIII, el gusto por la lectura también estaba extendido; a pesar de que los libros eran casi un objeto de lujo para la población corriente, para muchos era su único contacto con el arte: se participaba de la cultura en la medida que se leía o escribía. En la Antiguedad la escritura imitaba el discurso oral, y se escribía, así, para su exclusiva lectura frente a los oyentes. Los lectores de entonces eran lectores-público.

commute-775335_1920

¿Y cómo leemos hoy, cuando la lectura está tan al alcance de nuestra mano, con más variedad y una oferta constante y atronadora? Hoy, que leemos solos y no en actos comunitarios. Pues nos hemos convertido, la mayoría, en lectores de huecos. Leemos de noche, si conseguimos sacar un hueco antes de dormir; o cuando vamos en metro (alegrándonos de que el trayecto sea largo para no perder el hilo de la lectura a las pocas paradas); cuando sacamos un rato un inesperado domingo por la mañana, antes de que la casa se ponga en marcha con todos sus habitantes; o, incluso, hay quien se levanta un poco antes de la cuenta para poder disponer de ese pequeño hueco matutino que le permita disfrutar de la lectura solitaria. Somos lectores de huecos, pero no sólo respecto al tiempo, sino en torno a la lectura en si: consumimos (y la palabra no es banal) pedacitos de texto que la dispersa internet nos ofrece, cada vez con más dificultades por la falta de concentración para seguir el hilo de la narrativa en un texto largo. Nos hemos convertido ineludiblemente, incluso los amantes amantísimos de los libros, en lectores de huecos en todos los sentidos, lectores de poco a poco, lectores sometidos al tiempo y a nuestro tiempo (en el sentido del contexto). Se lee distinto pero se hace a todas horas, y no se volverá en nuestra época al hábito anterior que hemos conocido. ¡Es la época de los pedacitos! Y como el libro, el acto de leer, y  el de escribir, están íntimamente vinculados y forman parte de lo mismo, estamos pariendo una literatura distinta; pero ya me he extendido demasiado, y esa, como diría Michael Ende, es otra historia.

Os agradezco a los que os dejáis caer por aquí de vez en cuando, que ocupéis vuestros huecos en leer lo que yo escribo en este blog. Es un verdadero placer saber que estáis al otro lado.

La foto, de venturaartist en Pixabay.

Anuncios

2 comentarios en “Lectores de huecos

  1. Siempre me he identificado como un lector de metro de los que desean que su viaje sea largo para tener más tiempo que leer… Pero ya se dice que “cuidado con lo que se desea, podría cumplirse”: ahora trabajo en un polígono industrial de las afueras y cada día me como tres horas de metro. Y si bien agradezco la posibilidad de leer en un hueco algo mayor de lo acostumbrado, ¡llega a agobiarme tanta vida subterránea!

    Interesante blog, sigo curioseando. 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s