El ser hija.

Tippi Hedren y Melanie GriffithSer hija es para siempre, no importa cómo sea la madre. La hija siempre existe. Ser hija es un viaje. Hay montañas. Hay ríos. Siempre hay una cueva. A veces se está perdida. Durante un largo tiempo ser hija es confuso. ¿Cómo explicarlo? Es una batalla, inevitable quizás, no lo sé. Se pelea. Comprendes que de alguna forma debes pelear. Eso crees. No pararás de hacerlo hasta mucho después. Estás sola con tu madre, a pesar de todos los hermanos, primos, el padre, los tíos… Es una cosa entre mujeres nada más. Es una lucha que marca. Desprenderte de la madre, alcanzar a la madre. Siempre la llevarás contigo, a tu madurez, a tu vejez. Ser hija es una condición de la cual el ser mujer se produce. Alrededor de una hija a veces hay otras mujeres, pero madres no. Solo puede haber una. Solo se lucha con una para llegar al lugar donde ella ya está, el ser mujer. Es lo primero que descubres al ser hija: que debes llegar donde ella ya estuvo, está.

La madre es un espacio para hacerse. Con ella, a pesar de ella, a través de ella. Así sucede. Nacer encerrada en ella, y luego salir, poco a poco, y tener miedo. También ella tiene miedo, claro. Y luego la amas, y qué amor. Hay una poesía de la madre que ni ella misma conoce. Tendría que remontarse lejos para darse cuenta, lejos de ella misma, y no se puede. Lo que ser hija significa tal vez se diluye al ser madre, no lo sé. Puede que esto sea falso y que el ser hija no se diluye nunca. Cuando aparece la madre de golpe vuelve el ser hija. Siempre. De ninguna soledad puede sacarte una madre. Es algo distinto. Su presencia alude a las cuestiones más elementales. Lo cual puede ser bueno o malo; según qué hija fue esa madre, así la hija que se será, y la cadena es un continuo fluir entre mujeres, de madre a hija, de madre a hija, un no acabar. De cuando en cuando esa cadena se rompe. Deja de haber hijas y de repente esa sucesión de mujeres se ha quedado colgando, sin consecución; los últimos ovarios de la cadena no han reproducido nada. Pudiera parecer que la hija estuviera obligada a continuar la cadena. Otras veces ser hija es ser la madre a la vez, y eso es confuso. Porque hay hijas que, a pesar de ser madres, quieren seguir siendo hijas antes que nada.

Al final todo acaba pasando y te das cuenta de que nada es muy importante. Es por eso que se vuelve a la madre. Vuelves al verano, y te gustaría estar de nuevo bajo el peso de aquel calor de infancia, ese calor que ya no volverá salvo en forma de recuerdos. Y te das cuenta que la vida está hecha de eso, de recuerdos, y que la felicidad es el calor que dejaron, y que todo es agridulce, más o menos así.

La foto:  Melanie Griffith y Tippi Hedren.

 

Anuncios

2 comentarios en “El ser hija.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s